
En mi rol como ministro de culto, he encontrado un pasaje bíblico que resuena profundamente conmigo y que quiero compartir con ustedes: «Llevaré a cabo un gran plan para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza.» (Jeremías 29:11). Como líder espiritual, estoy llamado a guiar a mis fieles hacia un futuro próspero y seguro, y eso incluye la protección de sus recursos financieros.
Hoy, me gustaría enfocar nuestra atención en la importancia del seguro de ahorro en la vida de los ministros de culto. Muchas veces, como siervos de Dios, dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo y energía a las necesidades espirituales de nuestra comunidad, pero no debemos olvidar que también tenemos responsabilidades financieras y familiares.
La incertidumbre financiera puede acechar a cualquiera, y nosotros no somos la excepción. En estos tiempos de cambio constante, es esencial que consideremos el bienestar de nuestras familias y nuestras propias necesidades futuras. El seguro de ahorro se presenta como una herramienta invaluable para garantizar la seguridad financiera de nuestros seres queridos y la nuestra propia.
En el Libro de Proverbios, encontramos sabias palabras que resuenan en este contexto: «El sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es una fuente de necedades» (Proverbios 10:14). Al adquirir un seguro de ahorro, estamos demostrando sabiduría y previsión. Estamos construyendo un futuro financiero sólido para nosotros y para aquellos que dependen de nosotros.
El seguro de ahorro no solo proporciona protección financiera en caso de contingencias, como enfermedades o accidentes, sino que también ofrece un medio para acumular fondos con ventajas fiscales. Además, es un recordatorio tangible de nuestra responsabilidad de ser buenos administradores de los recursos que Dios nos ha confiado.
Es mi firme creencia que cada ministro de culto debería considerar seriamente la adquisición de un seguro de ahorro. Esto no solo nos brinda tranquilidad, sino que también nos permite seguir cumpliendo con nuestra vocación sin preocupaciones innecesarias.
Para aquellos interesados en explorar más a fondo esta cuestión y tomar medidas concretas, les invito a agendar una entrevista conmigo. Juntos, podemos evaluar sus necesidades financieras, discutir opciones de seguro de ahorro y tomar decisiones informadas que aseguren un futuro próspero para ustedes y sus seres queridos.
En última instancia, recordemos las palabras del apóstol Pablo: «El que no provee para los suyos, y especialmente para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo» (1 Timoteo 5:8). Proteger nuestro futuro financiero es una manifestación de nuestra fe y responsabilidad como ministros de culto. Agendemos una entrevista y trabajemos juntos hacia un futuro seguro y esperanzador.